En una de las medidas migratorias más drásticas de su gobierno, la administración Trump ordenó la suspensión inmediata de los procesos de asilo, residencia y ciudadanía para inmigrantes de 19 países. Esta decisión, justificada por razones de seguridad nacional tras un ataque en Washington, afecta a miles de solicitantes, incluyendo a ciudadanos de Venezuela, Cuba y Haití. La medida fue anunciada por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) y congela todos los trámites pendientes, incluyendo solicitudes de asilo (Formulario I-589), permisos de trabajo, ajustes de estatus y naturalización para ciudadanos de Afganistán, Birmania, Cuba, Haití, Irán, Somalia y Venezuela, entre otros. La justificación oficial es la necesidad de una “revisión exhaustiva de seguridad” después de un ataque mortal perpetrado por un ciudadano afgano.
El propio presidente Trump advirtió que la pausa podría ser indefinida, declarando que “no tenemos un cronograma”. Además, la orden contempla la revisión de beneficios ya aprobados desde 2021, lo que podría llevar a revocaciones.
Esta política ha sido calificada por organizaciones de derechos humanos como una “penalización colectiva cruel”, argumentando que castiga a miles de personas vulnerables por el acto de un solo individuo. La suspensión masiva deja a los solicitantes en un limbo legal, sin certeza sobre el futuro de sus casos y enfrentando la posibilidad de demoras de años en un sistema migratorio ya saturado.
En resumenLa administración Trump ha paralizado de forma indefinida los procesos de inmigración y asilo para ciudadanos de 19 países, alegando motivos de seguridad nacional. Esta medida radical ha sumido a miles de solicitantes en la incertidumbre legal y ha sido duramente criticada por su impacto humanitario y su carácter de castigo colectivo.