La medida fue una reacción directa a un tiroteo perpetrado por un ciudadano afgano, quien había sido admitido en EE.

UU. bajo un programa de reasentamiento.

El presidente Trump calificó el incidente como un “ataque terrorista” y anunció que la pausa en las decisiones de asilo podría ser “indefinida”.

La lista de países afectados incluye a Afganistán, Birmania, Burundi, Chad, Cuba, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Laos, Libia, República del Congo, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Togo, Turkmenistán, Venezuela y Yemen. USCIS argumentó que la suspensión era necesaria para “evaluar riesgos potenciales asociados con solicitantes de países con historial de terrorismo, inestabilidad política o falta de cooperación en materia de verificación de identidad”. La orden dejó en un limbo legal a miles de solicitantes, y grupos de derechos humanos la criticaron como una “penalización colectiva” que viola las leyes de asilo.