Y luego nos venden cocaína.
Pero sí, cualquiera que haga eso y la venda a nuestro país está sujeto a ataques, no necesariamente solo Venezuela", declaró el mandatario.
Esta amenaza representa una escalada en la operación "Lanza del Sur", que según el Pentágono ha resultado en la muerte de más de 80 presuntos narcotraficantes en el mar. La respuesta de Colombia fue inmediata y contundente.
El presidente Gustavo Petro rechazó las declaraciones y advirtió: "no amenace nuestra soberanía, porque despertará el Jaguar. Atacar nuestra soberanía es declarar guerra, no dañe dos siglos de relaciones diplomáticas".
Petro también invitó a Trump a Colombia para mostrarle los esfuerzos del país en la lucha antidrogas, afirmando que su gobierno ha destruido 18.400 laboratorios.
La Cancillería colombiana emitió un comunicado expresando "gran preocupación" y rechazando "cualquier amenaza de agresión externa", reafirmando que el combate al narcotráfico no puede ser un pretexto para vulnerar la soberanía nacional.
La tensión bilateral se encuentra en uno de sus puntos más bajos, exacerbada por sanciones previas de EE. UU. contra Petro y la retirada de Colombia de la lista de aliados antidrogas.













