La administración Trump ha lanzado una masiva operación de redadas migratorias en Nueva Orleans, una ciudad santuario. La operación, denominada “Catahoula Crunch”, es parte de una ofensiva más amplia contra ciudades gobernadas por demócratas y ha sembrado el miedo en las comunidades de inmigrantes. El operativo, dirigido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), representa un nuevo capítulo en la política migratoria de la administración, caracterizada por la militarización del control migratorio en zonas urbanas. Equipos especiales de la Patrulla Fronteriza fueron desplegados en Nueva Orleans, siguiendo el mismo patrón de intervenciones anteriores en ciudades como Charlotte y Chicago. Aunque el DHS insiste en que el objetivo son migrantes con “historial criminal”, los operativos han sido percibidos como aleatorios y de carácter heterogéneo.
La operación “Catahoula Crunch” podría resultar en hasta 5.000 detenciones, superando redadas previas. El impacto en la comunidad ha sido inmediato y profundo. En una ciudad donde la población migrante es clave para la economía, especialmente en sectores como la construcción y los servicios, el temor ha paralizado la vida diaria.
Padres de familia han dejado de enviar a sus hijos a la escuela, los comercios han reducido sus horarios y miles de personas permanecen encerradas. Líderes locales, como el concejal Matthew Willard, denuncian la operación como una “maniobra de poder” sin lógica de seguridad pública, destinada a ejercer presión política sobre una ciudad que vota mayoritariamente contra Trump.
Organizaciones comunitarias han activado redes de alerta y entrenamientos sobre derechos civiles para mitigar los daños, replicando tácticas de resistencia ya utilizadas en otras ciudades afectadas.
En resumenLa operación “Catahoula Crunch” en Nueva Orleans evidencia el uso de la política migratoria como una herramienta de presión política por parte de la administración Trump contra ciudades demócratas. Más allá de sus objetivos declarados, las redadas han generado un clima de miedo que paraliza social y económicamente a las comunidades inmigrantes, convirtiéndolas en el blanco de una estrategia de intimidación.