El contacto fue confirmado por ambas partes.
El propio Trump admitió la llamada, aunque de forma escueta: “No diría que salió bien ni mal.
Fue una llamada telefónica”.
Por su parte, Maduro la calificó como “respetuosa” y “cordial”.
Sin embargo, el contenido real del diálogo de menos de 15 minutos es objeto de versiones contradictorias que reflejan la complejidad del conflicto. Según fuentes citadas por la agencia Reuters y otros medios estadounidenses, Maduro habría propuesto abandonar el poder a cambio de una amnistía total para él, su familia y más de cien funcionarios de su gobierno, además del levantamiento de sanciones y el cierre de su caso en la Corte Penal Internacional. La propuesta habría incluido que la vicepresidenta Delcy Rodríguez liderara un gobierno de transición. Según estas versiones, Trump rechazó la mayoría de las peticiones, pero le ofreció un plazo de una semana para dejar el poder y salir del país con su familia, un ultimátum que habría vencido el 29 de noviembre. Tras el incumplimiento, Trump habría ordenado el cierre del espacio aéreo venezolano como medida de presión. Este escenario contrasta con la versión de una simple conversación cordial y se enmarca en la creciente presión militar estadounidense, que incluye un masivo despliegue naval en el Caribe y la designación del “Cartel de los Soles” como organización terrorista.













