Congresistas de ambos partidos, así como organismos de derechos humanos como Human Rights Watch, han exigido investigaciones, argumentando que los ataques podrían ser ejecuciones extrajudiciales, ya que las víctimas ya no representaban una amenaza inmediata. La polémica se intensificó cuando Hegseth fue criticado por usar una caricatura del personaje infantil “la tortuga Franklin” para celebrar la política antidrogas, lo que fue visto como una trivialización de operaciones letales.