La administración de Donald Trump ha estado promoviendo activamente un plan de paz de 28 puntos para poner fin al conflicto en Ucrania, aunque la iniciativa ha sido recibida con escepticismo por parte de sus principales aliados europeos. Las negociaciones, lideradas por el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, han incluido reuniones con delegaciones rusas y ucranianas, pero los puntos clave del acuerdo generan controversia. Según informes filtrados, el plan incluiría el reconocimiento de Crimea y Donbás como territorio ruso, la renuncia de Kiev a ciertas categorías de armamento y la cesión de toda la región del Donbás a Rusia.
A cambio, se levantarían sanciones contra Moscú.
Estos términos han sido calificados por algunos líderes europeos como una “capitulación” de Kiev.
El presidente francés, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro británico, Keir Starmer, expresaron su rechazo a puntos centrales del plan, argumentando que la actual línea de contacto debería ser el punto de partida de cualquier negociación y que cualquier acuerdo requiere la aprobación de los socios europeos. A pesar de la resistencia, las conversaciones continúan, con reuniones programadas en Moscú entre Witkoff y el presidente Vladimir Putin. La diplomacia de Trump parece operar en múltiples frentes, con varios enviados como Jared Kushner y el secretario de Estado Marco Rubio también involucrados, lo que ha generado dudas sobre la coherencia de la estrategia estadounidense frente a un frente diplomático ruso más unificado.
En resumenEl plan de paz de 28 puntos de Donald Trump para Ucrania enfrenta una fuerte resistencia de sus aliados europeos, quienes consideran que los términos propuestos favorecen a Rusia. A pesar de las negociaciones en curso, las diferencias sobre cuestiones territoriales y de soberanía amenazan con obstaculizar la iniciativa estadounidense.