La advertencia, dirigida a aerolíneas, pilotos y traficantes, ha sido interpretada como un bloqueo aéreo y un preludio a posibles acciones militares.
El anuncio fue realizado a través de la red social Truth Social el 29 de noviembre, sin ofrecer detalles sobre cómo se implementaría dicho cierre. La declaración se produjo en un contexto de máxima tensión, días después de que la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. instara a “extremar la precaución” al sobrevolar la zona debido al aumento de la actividad militar estadounidense en el Caribe. Como resultado, al menos seis aerolíneas internacionales, incluyendo Iberia, Avianca y Turkish Airlines, suspendieron sus vuelos a Venezuela, lo que llevó al gobierno de Maduro a revocar sus permisos de operación, acusándolas de “terrorismo de Estado”. El gobierno venezolano denunció la declaración de Trump como una “amenaza explícita de uso de la fuerza” y una violación a la soberanía nacional y al derecho internacional. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, también cuestionó la medida, preguntando “¿bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación?”. Analistas consideran que un cierre total del espacio aéreo suele ser una señal previa a operaciones militares, lo que agrava la incertidumbre en una región ya marcada por el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y una flotilla de buques de guerra estadounidenses.













