El presidente Donald Trump sostuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro en la que le habría dado un ultimátum de una semana para abandonar el poder. La llamada, que duró menos de 15 minutos, representa un punto crítico en la escalada de presión de Washington sobre Caracas. Según múltiples informes de prensa, la conversación tuvo lugar el 21 de noviembre. Durante el diálogo, Maduro habría propuesto a Trump abandonar la presidencia a cambio de una amnistía total para él y su familia, el levantamiento de sanciones contra más de 100 funcionarios de su gobierno y el cierre de su caso en la Corte Penal Internacional. También sugirió que la vicepresidenta Delcy Rodríguez liderara un gobierno de transición. Trump habría rechazado la mayoría de estas condiciones, pero ofreció a Maduro y su familia una “salida segura” hacia un destino de su elección si renunciaba de inmediato.
El plazo para aceptar esta oferta presuntamente venció el 28 o 29 de noviembre. Al no cumplirse el ultimátum, Trump ordenó el cierre del espacio aéreo venezolano como una medida de presión adicional. El propio Trump confirmó la existencia de la llamada, describiéndola de manera escueta: “No diría que salió bien ni mal.
Fue una llamada telefónica”.
Por su parte, el senador republicano Markwayne Mullin afirmó que a Maduro se le ofreció la posibilidad de exiliarse en “Rusia o a otro país”. Este contacto directo, en medio de un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe, evidencia una estrategia de doble vía por parte de Washington: mantener canales de comunicación abiertos mientras se intensifica la amenaza militar.
En resumenEn una llamada telefónica, Donald Trump rechazó las condiciones de Nicolás Maduro para dejar el poder y le dio un ultimátum de una semana para abandonar Venezuela. Tras el incumplimiento del plazo, la administración estadounidense aumentó la presión, incluyendo el cierre del espacio aéreo venezolano.