Esta declaración enmarca una postura más agresiva de Washington en su política antidrogas. Durante una reunión con su Gabinete en la Casa Blanca, el presidente Trump afirmó de manera contundente que su administración no se limitará a Venezuela en su ofensiva contra el narcotráfico. “He oído que Colombia, el país de Colombia, produce cocaína. Tienen plantas de fabricación, ¿de acuerdo?.
Y luego nos venden cocaína.
Pero sí, cualquiera que haga eso y la venda a nuestro país está sujeto a ataques”, declaró Trump.
Esta amenaza representa una expansión de la operación militar “Lanza del Sur”, que ya ha resultado en la destrucción de 21 embarcaciones y la muerte de 82 presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental. La advertencia generó una reacción inmediata del gobierno colombiano, que expresó su “profunda preocupación” y rechazó el uso de la lucha contra las drogas como justificación para amenazas de agresión. El presidente Gustavo Petro respondió directamente a Trump, invitándolo a Colombia para presenciar la destrucción de laboratorios y pidiéndole no amenazar la soberanía del país. “Atacar nuestra soberanía es declarar guerra, no dañe dos siglos de relaciones diplomáticas”, escribió Petro, quien también ha sido objeto de acusaciones directas por parte de Trump. La tensión diplomática se intensifica en un contexto en el que Trump defiende la legalidad de sus operaciones, argumentando que Estados Unidos tiene derecho a defenderse de la “ola de drogas” que ingresa a su territorio, mientras la Cancillería colombiana y la CIDH han expresado su rechazo a estas acciones.













