Estos movimientos, que incluyen bombarderos B-52H y cazas F/A-18, forman parte del robusto despliegue militar que Washington mantiene en la región desde agosto. El Comando Sur del Ejército estadounidense confirmó que los bombarderos de largo alcance B-52H realizaron una "demostración de ataque" el 24 de noviembre en apoyo a la operación "Southern Spear" (Lanza del Sur).

Estas aeronaves, con capacidad nuclear y convencional, sobrevolaron aguas internacionales entre la costa venezolana y la isla de Curazao.

El despliegue también ha incluido aviones de alerta temprana E-2, que coordinan operaciones aéreas. Estas maniobras coinciden con una serie de acciones de presión de la administración Trump, como la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista y la advertencia de que las operaciones antidrogas podrían extenderse a tierra. El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, acusó a Estados Unidos de "disponer sus armas para la guerra", mientras que el gobierno de Nicolás Maduro ha ordenado a su aviación militar mantenerse en alerta. La presencia de estas aeronaves estratégicas es vista por analistas como una clara demostración de fuerza y un mensaje disuasorio dirigido a Caracas, aumentando el riesgo de una escalada en la ya volátil situación regional.