El Departamento de Estado de Estados Unidos ha designado formalmente al llamado Cartel de los Soles como una Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés). La administración Trump acusa a esta estructura de operar desde Venezuela y de estar presuntamente dirigida por Nicolás Maduro, aumentando así la presión internacional sobre su gobierno. La designación, que entró en vigor el 25 de noviembre, se suma a una serie de acciones de presión contra el gobierno venezolano iniciadas en agosto, que incluyen un amplio despliegue militar en el Caribe. Según Washington, el Cartel de los Soles, junto a otros grupos como el Tren de Aragua, estaría vinculado al tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Esta clasificación permite a EE.
UU. congelar activos e investigar a personas relacionadas, y podría convertir ciertos activos dentro de Venezuela en objetivos militares.
La administración Trump retoma así acusaciones de 2020, cuando el Departamento de Justicia señaló a Maduro y otros altos funcionarios por narcoterrorismo. El gobierno de Maduro ha negado consistentemente la existencia del cartel, calificándolo como "un invento" de Washington para justificar un cambio de régimen. Expertos legales citados en los artículos advierten que la etiqueta de terrorismo podría ser un pretexto para militarizar acciones que históricamente correspondían a la aplicación de la ley, y que podría ser un preludio a una acción militar directa.
En resumenLa designación del Cartel de los Soles como organización terrorista es un paso clave en la estrategia de máxima presión de la administración Trump contra Venezuela. Esta medida no solo endurece las sanciones y la retórica, sino que también amplía el marco legal para posibles acciones militares, escalando significativamente el conflicto diplomático entre ambas naciones.