Como parte de su estrategia de máxima presión contra Venezuela, la administración Trump ha ejecutado un significativo despliegue militar en el Caribe, consolidando alianzas con países de la región para facilitar sus operaciones. Esta movilización, la mayor en décadas, ha sido justificada como una ofensiva contra el narcotráfico, pero es ampliamente interpretada como una demostración de fuerza dirigida a Caracas. La operación, denominada “Lanza del Sur”, incluye la presencia del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y moderno de la flota estadounidense, junto con una flotilla de buques de guerra, submarinos nucleares, aviones de combate F-35B y miles de soldados. Además, bombarderos de largo alcance B-52H han realizado demostraciones de ataque en la zona.
Para sostener este despliegue, Estados Unidos ha fortalecido sus lazos con aliados clave.
El gobierno de República Dominicana autorizó el uso de dos de sus aeropuertos, el Internacional de las Américas y la base militar de San Isidro, para operaciones logísticas, transporte de equipo y personal. De manera similar, Estados Unidos ha instalado un nuevo radar en Trinidad y Tobago para “mejorar la vigilancia” y ha realizado ejercicios militares conjuntos con este país insular, ubicado a solo 10 kilómetros de Venezuela. Países como Guyana, Panamá y Puerto Rico también se han convertido en puntos estratégicos para las operaciones estadounidenses, con un notable aumento de la actividad militar en bases como Roosevelt Roads en Ceiba, Puerto Rico. El gobierno de Nicolás Maduro ha denunciado este despliegue como una amenaza de invasión y ha puesto a sus fuerzas armadas en alerta, mientras que otros líderes regionales han expresado su preocupación por la militarización del Caribe.
En resumenEl masivo despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, apoyado por acuerdos logísticos con países como República Dominicana y Trinidad y Tobago, representa la faceta más visible de la presión de la administración Trump sobre Venezuela. Aunque enmarcada como una lucha antinarcóticos, la operación ha elevado las tensiones a un nivel crítico, aumentando el riesgo de un conflicto en la región.