El presidente Trump calificó el hecho como un “acto terrorista” y un “crimen contra la humanidad”. Tras confirmarse el fallecimiento de Beckstrom, Trump expresó su “angustia y horror” y calificó al atacante de “monstruo salvaje”. El otro soldado, Andrew Wolfe, de 24 años, permaneció en estado crítico. Como respuesta inmediata, Trump ordenó el envío de 500 soldados adicionales de la Guardia Nacional a Washington D.C. y utilizó el ataque para criticar las políticas migratorias de su predecesor, Joe Biden, ordenando una revisión completa de los procesos de asilo y el estatus migratorio de ciudadanos afganos admitidos durante ese período. El FBI inició una investigación por terrorismo, y la fiscalía anunció cargos de agresión con intención de matar, que se elevarían a asesinato en primer grado.