En un mensaje en su plataforma Truth Social, Trump prometió deportar a cualquier extranjero que represente “una carga pública, un riesgo para la seguridad o sea incompatible con la civilización occidental”.

Específicamente, el gobierno suspendió la emisión de visas para ciudadanos de Afganistán y ordenó una revisión “exhaustiva y rigurosa” de las ‘green cards’ (residencias permanentes) otorgadas a ciudadanos de 19 países, entre los que se mencionan Afganistán, Irán, Somalia, Sudán, Yemen, Libia, Eritrea, Venezuela, Haití y Cuba.

El director del USCIS, Joe Edlow, justificó las medidas afirmando que eran necesarias para “garantizar que cada extranjero sea evaluado al máximo nivel posible”.

Estas acciones representan uno de los cambios más radicales en el sistema migratorio estadounidense en décadas y han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos y la ONU por violar normas internacionales.