Tras un tiroteo cerca de la Casa Blanca perpetrado por un ciudadano afgano, la administración Trump anunció una serie de medidas drásticas que endurecen significativamente las políticas migratorias de Estados Unidos. Las nuevas directrices incluyen la suspensión indefinida de todas las decisiones sobre asilo y la restricción a la inmigración desde numerosos países. El ataque, en el que dos miembros de la Guardia Nacional resultaron gravemente heridos y una de ellos falleció, fue el catalizador de la respuesta del gobierno. El presidente Trump ordenó al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) detener la aprobación o negación de solicitudes de asilo hasta nuevo aviso, afectando a miles de casos. Además, se anunció una “pausa permanente” de la migración desde “todos los países del Tercer Mundo”.
En un mensaje en su plataforma Truth Social, Trump prometió deportar a cualquier extranjero que represente “una carga pública, un riesgo para la seguridad o sea incompatible con la civilización occidental”.
Específicamente, el gobierno suspendió la emisión de visas para ciudadanos de Afganistán y ordenó una revisión “exhaustiva y rigurosa” de las ‘green cards’ (residencias permanentes) otorgadas a ciudadanos de 19 países, entre los que se mencionan Afganistán, Irán, Somalia, Sudán, Yemen, Libia, Eritrea, Venezuela, Haití y Cuba.
El director del USCIS, Joe Edlow, justificó las medidas afirmando que eran necesarias para “garantizar que cada extranjero sea evaluado al máximo nivel posible”.
Estas acciones representan uno de los cambios más radicales en el sistema migratorio estadounidense en décadas y han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos y la ONU por violar normas internacionales.
En resumenEn respuesta al ataque en Washington, la administración Trump implementó un severo endurecimiento de sus políticas migratorias, paralizando el sistema de asilo y anunciando restricciones masivas. Estas medidas, presentadas como una necesidad de seguridad nacional, marcan una escalada en la retórica y las acciones antiinmigración del gobierno, con profundas implicaciones para millones de personas.