La llamada, revelada inicialmente por The New York Times, fue descrita por Trump con ambigüedad: “No diría que salió bien ni mal. Fue una llamada telefónica”.

Según los informes de prensa, la conversación, que tuvo lugar el 28 de noviembre y contó con la participación del secretario de Estado Marco Rubio, exploró la posibilidad de un encuentro presencial en Estados Unidos. Uno de los temas centrales discutidos fue la solicitud de amnistía por parte de Maduro para él, su círculo cercano y sus familias, muchos de los cuales enfrentan sanciones y acusaciones penales en Estados Unidos. A pesar de la discusión, no se concretaron acuerdos. Este contacto se produjo en un contexto de máxima tensión, justo antes de que el Departamento de Estado designara al “Cartel de los Soles” como organización terrorista y mientras Estados Unidos mantiene un masivo despliegue naval en el Caribe. Además, el senador republicano Markwayne Mullin reveló que Washington le ofreció a Maduro la opción de abandonar Venezuela y trasladarse a Rusia o a otro país. La existencia de este canal de comunicación directo sugiere una estrategia dual por parte de la administración Trump: mantener una postura de fuerza y amenaza militar, mientras se explora simultáneamente una posible salida negociada para Maduro.