Además, se argumenta que destruir las embarcaciones elimina pruebas y testimonios cruciales para desmantelar las redes criminales.

La representante Sara Jacobs afirmó no haber recibido pruebas que descarten la posibilidad de ejecuciones extrajudiciales. Estas acciones, calificadas por algunos como arbitrarias, son vistas como una forma de combatir la antropofagia “comiéndose a los caníbales”, una estrategia que carece de verosimilitud y legitimidad.