La decisión de indultar a Hernández contrasta marcadamente con la agresiva retórica y las acciones militares que la administración Trump ha dirigido contra Venezuela bajo la justificación de la lucha antinarcóticos. Un artículo de La Jornada califica la medida como una muestra de lo poco que le importa a Trump el control de estupefacientes, señalando la contradicción de cobijar a criminales mientras se violan leyes internacionales en nombre del combate al crimen. La medida fue interpretada por críticos como una farsa dentro de la “guerra contra las drogas” y un acto que debilita la credibilidad de la política exterior estadounidense en la región.