Según un informe del diario The New York Times, la llamada tuvo lugar la semana pasada y contó con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Aunque no se acordaron planes concretos para una reunión, el simple hecho del contacto directo generó un fuerte impacto, dado el contexto de hostilidad.
La conversación ocurrió días antes de que EE.
UU. designara oficialmente al 'Cartel de los Soles' como organización terrorista y en paralelo a un masivo despliegue naval en el Caribe.
Ninguno de los dos gobiernos ha confirmado ni negado públicamente la existencia de la llamada, manteniendo la especulación. Esta aparente apertura al diálogo contrasta fuertemente con la retórica agresiva de la Casa Blanca.
El propio Trump ha mantenido una postura dual, amenazando con acciones militares inminentes contra el narcotráfico venezolano, pero también afirmando públicamente que “podría hablar para salvar muchas vidas” con Maduro. Por su parte, el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, declaró que una conversación de este tipo sería “bienvenida” en Venezuela. Este contacto sugiere una posible estrategia de doble vía por parte de Washington, combinando máxima presión con un canal de comunicación abierto.













