Esta clasificación permite a Washington imponer nuevas sanciones y, según analistas, amplía las opciones para emprender acciones militares en Venezuela.

El gobierno venezolano reaccionó de inmediato, calificando la designación de “ridícula patraña” y una “infame y vil mentira para justificar una intervención ilegítima”. Caracas insiste en que el cartel es “inexistente” y una invención de Washington para justificar un cambio de régimen. Expertos citados en los artículos señalan que, si bien hay indicios de participación de militares venezolanos en narcotráfico, el 'Cartel de los Soles' no opera como una organización jerárquica tradicional, sino como redes de corrupción dentro del Estado. La medida se produce en el contexto de un masivo despliegue militar estadounidense en el Caribe, justificado como una operación antinarcóticos.