A cambio, recibiría garantías de seguridad occidentales aún por definir.
La propuesta ha sido recibida con escepticismo en Europa; líderes de Alemania, Francia y Reino Unido han expresado su preocupación de que el plan sea demasiado favorable a Moscú y deje a Ucrania en una posición vulnerable. En respuesta a la presión estadounidense, que según informes incluye la amenaza de suspender la ayuda militar, una delegación ucraniana viajó a Estados Unidos para discutir el borrador con funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado que su país apoya los “principios” del plan, pero que existen “puntos delicados” que deben negociarse. Por su parte, Trump ha declarado que la propuesta “no es mi oferta final”, sugiriendo que hay margen para la negociación, aunque ha presionado a Kiev para que acepte un acuerdo antes del Día de Acción de Gracias.













