UU. en 2021 bajo un programa de reasentamiento de la administración Biden. Tras el ataque, en el que falleció la soldado Sarah Backstrom de 20 años, Trump calificó el hecho como un “acto terrorista” y anunció una serie de medidas restrictivas. Entre ellas, una “pausa permanente” a la migración de “todos los países del Tercer Mundo”, la suspensión inmediata de todas las decisiones sobre solicitudes de asilo y la orden de revisar exhaustivamente las ‘green cards’ otorgadas a ciudadanos de 19 países, incluyendo Afganistán, Venezuela, Cuba y Haití.

Además, Trump propuso desnaturalizar a migrantes que “socaven la tranquilidad doméstica” y deportar a cualquier extranjero que represente una “carga pública” o sea “no compatible con la civilización occidental”. Estas políticas fueron anunciadas junto a una retórica incendiaria, en la que Trump afirmó sin pruebas que la mayoría de los 53 millones de extranjeros en el país representan una carga pública, cifra desmentida por datos oficiales.