La propuesta fue recibida con escepticismo en Europa y preocupación en Kiev. Tras negociaciones en Ginebra, el plan fue revisado y reducido a 19 puntos.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que su país respalda los principios del nuevo borrador, pero señaló que aún existen “puntos delicados” por discutir. Por su parte, Donald Trump, aunque inicialmente fijó un plazo para que Ucrania respondiera, declaró posteriormente que su propuesta “no es mi oferta final”, abriendo la puerta a más ajustes. Mientras las conversaciones continúan, los líderes europeos han expresado sus reservas, insistiendo en que las fronteras no deben cambiarse por la fuerza y que cualquier acuerdo debe garantizar la soberanía y capacidad de defensa de Ucrania. La situación refleja la compleja dinámica de la diplomacia de guerra, con Ucrania atrapada entre la presión de su principal aliado militar y la necesidad de defender su integridad territorial frente a Rusia.