El acuerdo fue anunciado conjuntamente por el presidente dominicano, Luis Abinader, y el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth. El pacto permite a las fuerzas militares de EE. UU. utilizar, por un tiempo limitado, áreas restringidas en el Aeropuerto Internacional de las Américas y en la base aérea de San Isidro, ambos situados en Santo Domingo. El propósito oficial de esta colaboración es reforzar las operaciones contra el narcotráfico en la región, facilitando el reabastecimiento de combustible de aeronaves y el transporte de equipo y personal técnico. El presidente Abinader declaró que la lucha contra el narcotráfico es una “prioridad” y que “ningún país puede ni debe enfrentarla sin aliados”.

Esta medida se inscribe dentro de la “Operación Lanza del Sur”, la estrategia estadounidense para aumentar su capacidad logística en el hemisferio. Sin embargo, el gobierno de Venezuela ha condenado el acuerdo, calificándolo de “locura imperial” y considerándolo un acto que fortalece la influencia militar estadounidense cerca de su territorio, lo que contribuye a escalar las tensiones regionales.