La medida fue promovida, entre otros, por la congresista Marjorie Taylor Greene, quien posteriormente tuvo una ruptura política con el presidente por este mismo tema. Trump, quien ha negado sistemáticamente cualquier vínculo con las actividades criminales de Epstein, cedió a la presión para autorizar la revelación. Paralelamente, su administración ha tomado acciones legales para que se hagan públicos los testimonios del gran jurado en el caso de Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein, lo que representa la primera acción pública del gobierno sobre los archivos. El caso Epstein ha sido una fuente constante de controversia y especulación debido a la red de personas poderosas asociadas con el financiero. La desclasificación de estos documentos genera una enorme expectación, ya que podría sacar a la luz el alcance de la red de abuso y los nombres de figuras prominentes implicadas. Para las víctimas, existe el temor de que los archivos sean censurados o manipulados antes de su publicación.