Esta medida se enmarca en el contexto del amplio despliegue militar estadounidense en el Caribe.

Como consecuencia directa, al menos seis aerolíneas internacionales, entre ellas Iberia, TAP Air Portugal, Avianca, GOL y Latam, suspendieron sus operaciones hacia Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó estableciendo un ultimátum de 48 horas para que las aerolíneas reanudaran sus servicios. Al no cumplirse el plazo, Caracas revocó los permisos de operación de dichas compañías, acusándolas de alinearse con “acciones de terrorismo de Estado promovidas por Estados Unidos”. Esta situación ha afectado a miles de pasajeros y ha profundizado el aislamiento aéreo del país sudamericano.