Sin embargo, la decisión ha generado críticas y preocupación. La Asociación de Conservación de Parques Nacionales (NPCA) ha expresado inquietudes sobre la implementación y la ética de cobrar tarifas tan dispares basadas en la nacionalidad. Críticos señalan que, aunque los impuestos de los estadounidenses subsidian los parques, el turismo extranjero inyecta miles de millones de dólares a las economías locales, un flujo que podría verse desincentivado por estas nuevas barreras económicas.