Esta medida, que sería un golpe simbólico y estratégico para Bogotá, refleja la profunda desconfianza de Washington hacia el gobierno del presidente Gustavo Petro, especialmente en materia de lucha contra el narcotráfico. El estatus de MNNA, otorgado a Colombia en 2022 por la administración Biden, concede beneficios significativos en cooperación militar y adquisición de equipos de defensa. Su posible revocación es interpretada en círculos diplomáticos como una de las señales más contundentes del deterioro en la relación bilateral.
Según informes de prensa, no existen precedentes recientes de una medida similar contra un aliado latinoamericano.
Las tensiones han escalado desde el regreso de Trump a la presidencia.
Su administración descertificó a Colombia por considerar que no cumple con sus compromisos en la lucha antidrogas. El propio Trump ha calificado la situación del narcotráfico en Colombia como “horrible”, afirmando que el país tiene “extensas plantaciones de coca” y prometiendo que su gobierno va a “lidiar con eso”. A esto se suma la suspensión parcial de ayuda financiera y militar, y la inclusión del presidente Petro y miembros de su familia en la Lista Clinton. El encargado de negocios de EE.
UU. en Bogotá, John McNamara, ha admitido que “el estado de la relación bilateral ha estado más tenso que nunca”, aunque ha insistido en que los lazos fundamentales entre ambos pueblos no se romperán. Por su parte, el gobierno colombiano ha solicitado formalmente la exclusión de Petro de la lista restrictiva, argumentando que la medida afecta la imagen internacional del país.













