Durante la llamada, Trump elogió su relación con Xi, calificándola de “extremadamente fuerte”, aunque, según los informes, evitó profundizar en el delicado asunto de Taiwán. Por su parte, Xi habría presionado sobre este punto, buscando reafirmar la postura de Pekín.

Además de los temas bilaterales, los mandatarios también abordaron la guerra en Ucrania, un conflicto en el que Estados Unidos ha intentado mediar con un controvertido plan de paz. La confirmación de las visitas recíprocas de alto nivel sugiere un esfuerzo por estabilizar una de las relaciones bilaterales más importantes y complejas del mundo. El próximo viaje de Trump a Pekín en abril será un indicador clave para medir si este renovado diálogo puede traducirse en acuerdos concretos y en una reducción de las fricciones comerciales y estratégicas que han definido los últimos años.