La reacción de Zelenski ha reflejado la difícil disyuntiva que enfrenta. Por un lado, aseguró que no “traicionará” a su país, pero por otro, reconoció estar ante uno de los momentos más difíciles de la historia de Ucrania, obligado a elegir entre “perder su dignidad o a un socio militar clave”.

Tras intensas negociaciones en Ginebra, el plan original fue modificado y reducido a 19 puntos, aunque los detalles de los cambios no se han hecho públicos. Los líderes europeos, incluyendo los de Alemania, Francia y el Reino Unido, han expresado su escepticismo y trabajan en una contrapropuesta, insistiendo en que cualquier acuerdo debe respetar la integridad territorial de Ucrania y contar con garantías de seguridad robustas.