El presidente defendió públicamente a Bin Salmán, afirmando que “a mucha gente no le gustaba ese caballero” y que “te guste o no, las cosas pasan”.

La visita culminó con importantes anuncios, incluyendo una inversión saudí de hasta un billón de dólares en Estados Unidos en áreas como tecnología e inteligencia artificial. Además, Trump confirmó su respaldo a la venta de cazas F-35 a la monarquía y designó a Arabia Saudita como aliado militar prioritario fuera de la OTAN. La reunión, que incluyó una cena de gala a la que asistieron figuras como el futbolista Cristiano Ronaldo y el empresario Elon Musk, simboliza el restablecimiento de las relaciones entre Washington y Riad, fracturadas tras el caso Khashoggi, priorizando los intereses económicos y estratégicos sobre las preocupaciones por los derechos humanos.