El plan fue modificado, reduciéndose de 28 a 19 puntos, después de que algunos fueran eliminados y otros alterados para incluir exigencias ucranianas.
El presidente Volodímir Zelenski ha sido claro en que cualquier acuerdo debe fortalecer a Ucrania, afirmando: “No vamos a hacer concesiones que pongan en riesgo nuestra libertad”. Por su parte, Donald Trump ha ejercido una fuerte presión, llegando a fijar un plazo para que Kiev respondiera, aunque posteriormente matizó que su propuesta “no es mi oferta final”.
En una declaración polémica, advirtió: “Si él [Zelensky] no acepta, entonces puede seguir combatiendo con todo su pequeño corazón”.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha señalado que el plan podría servir como “base para un acuerdo”, pero advirtió que si Ucrania lo rechaza, Rusia continuará su ofensiva.
Los aliados europeos, incluyendo Alemania, Francia y el Reino Unido, han expresado reparos, insistiendo en que cualquier negociación debe proteger los intereses ucranianos y europeos a largo plazo, y que las fronteras no deben cambiarse por la fuerza.
El debate continúa mientras Kiev busca coordinar una respuesta conjunta con sus socios europeos.













