Las autoridades estadounidenses acusan directamente a Nicolás Maduro de ser el “líder” del cartel, junto a otros altos funcionarios como Diosdado Cabello. Esta acción se enmarca en una estrategia de máxima presión que incluye un masivo despliegue militar en el Caribe, denominado “Operación Lanza del Sur”, con la presencia del portaaviones USS Gerald Ford, descrito como el más moderno del mundo. El gobierno venezolano reaccionó de manera contundente, calificando la designación como una “ridícula patraña” y una “infame y vil mentira para justificar una intervención ilegítima e ilegal contra Venezuela”.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó: “Si ellos de verdad quisieran combatir el narcotráfico, tendrían que irse a Ecuador”.

Expertos citados en los artículos descartan la existencia de una organización formalmente establecida y se refieren más bien a redes de corrupción permisivas con actividades ilícitas. La medida ha tenido eco en la región, con países como Ecuador, Paraguay y Argentina tomando acciones similares para catalogar al grupo como terrorista, mientras que analistas advierten que la decisión legitima la posibilidad de operaciones militares o de inteligencia en territorio venezolano.