El anuncio, realizado por el presidente Donald Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, responde a la preocupación generada por las estrictas políticas migratorias de EE.

UU. y los largos tiempos de espera para obtener una visa de turista.

Con esta iniciativa, se pretende garantizar que “quienes compren un boleto, que sean verdaderos aficionados al fútbol, puedan asistir al torneo en las mejores condiciones”.

Se espera que el programa esté habilitado a principios de 2026. Sin embargo, funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, han advertido que la posesión de un boleto y el acceso a una cita prioritaria no garantizan la aprobación automática de la visa.

Los solicitantes aún deberán cumplir con todos los requisitos de elegibilidad estándar.

La medida es vista como un esfuerzo para asegurar el éxito del evento, para el cual se esperan entre cinco y diez millones de visitantes internacionales, y para proyectar una imagen de apertura en medio de un contexto de políticas migratorias restrictivas.