Su retiro, que según fuentes diplomáticas no tiene precedentes recientes para un país latinoamericano, sería un golpe simbólico y estratégico.

La tensión ha escalado desde el regreso de Trump a la presidencia. Su gobierno descertificó a Colombia por considerar que no cumple sus compromisos antidrogas, suspendió parcialmente la ayuda financiera y militar, e incluyó al presidente Petro y a su familia en la Lista Clinton.

En una entrevista radial, Trump calificó la situación de Colombia como “horrible” debido a las plantaciones de coca y prometió “lidiar con eso”. El embajador interino de EE.

UU. en Bogotá, John McNamara, reconoció que la relación está “más tensa que nunca”, aunque aseguró que el “lazo fundamental” no se romperá, destacando la cooperación continua en comercio y extradiciones. Sin embargo, criticó que los resultados antinarcóticos no han sido óptimos.

En respuesta, la Cancillería colombiana ha solicitado formalmente a Washington la exclusión de Petro de la Lista Clinton, argumentando que la medida afecta la imagen internacional del país y busca aislarlo políticamente.