UU. y a su aliado Argentina como las únicas naciones al margen del consenso.

Durante semanas, la administración Trump presionó para impedir que se acordara una declaración final en su ausencia. Sin embargo, en un hecho inusual, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa emitió el comunicado al inicio de la cumbre, demostrando una voluntad colectiva de avanzar en la agenda global a pesar del boicot estadounidense. La declaración conjunta reafirma el compromiso del grupo con la cooperación internacional para abordar los desafíos económicos y geopolíticos, un principio que contrasta con la política de “América Primero” de Trump. La ausencia de líderes clave como Trump, Javier Milei de Argentina, Claudia Sheinbaum de México, Xi Jinping de China y Vladímir Putin de Rusia debilitó el peso del evento.

A último minuto, EE.

UU. decidió enviar un delegado de bajo nivel únicamente para recibir la presidencia del G20 que le corresponderá en 2026, pero calificó la medida como una “violación del protocolo” y no asistió a la ceremonia de cierre. Líderes como el presidente brasileño Lula da Silva aprovecharon la ocasión para reafirmar su compromiso con la cooperación global, declarando que “el multilateralismo vencerá” a pesar de la oposición de Donald Trump.