La administración Trump ha presentado un controvertido plan de paz de 28 puntos que busca poner fin a la guerra en Ucrania, generando un intenso debate internacional y colocando al gobierno de Volodímir Zelenski en una posición crítica. La propuesta, que ha sido recibida con escepticismo por los aliados europeos, exige a Ucrania realizar concesiones significativas a cambio de garantías de seguridad aún no definidas. El plan, elaborado por el enviado especial Steve Witkoff, impone condiciones que Kiev ha considerado inaceptables, como la cesión de territorios y la renuncia a su soberanía en materia de defensa. Entre los puntos más sensibles se encuentra la exigencia de que Ucrania reconozca como territorio ruso las regiones de Crimea, Donetsk y Luhansk, además de aceptar fronteras congeladas en Kherson y Zaporizhzhia. Adicionalmente, el documento obliga a Kiev a modificar su Constitución para renunciar a su aspiración de ingresar a la OTAN y a reducir drásticamente el tamaño de sus Fuerzas Armadas.
A cambio, Estados Unidos ofrece garantías de seguridad que no han sido detalladas.
El presidente Trump fijó un ultimátum para que Ucrania responda antes del 27 de noviembre, amenazando con retirar el apoyo militar si la propuesta es rechazada.
Sin embargo, posteriormente matizó su postura, declarando que “no es mi oferta final”.
El presidente Zelenski enfrenta lo que describió como un dilema entre “la pérdida de nuestra dignidad o el riesgo de perder un socio clave”. Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha calificado el plan como una “base para un acuerdo”, pero advirtió que su ofensiva continuará si Kiev no acepta. Líderes europeos han expresado su preocupación, insistiendo en que cualquier acuerdo debe preservar la integridad territorial de Ucrania y no puede ser resultado de un cambio de fronteras por la fuerza.
En resumenEl plan de paz de Donald Trump para Ucrania propone concesiones territoriales y militares significativas por parte de Kiev, incluyendo la cesión de Crimea y el Donbás, y la renuncia a la OTAN. A pesar de la presión y un ultimátum de EE. UU., la propuesta ha generado el rechazo de Ucrania y la preocupación de los aliados europeos, mientras que Rusia la considera una base viable para negociar.