En un movimiento para rebajar tensiones comerciales, el presidente Trump anunció la retirada de aranceles del 40 % sobre más de 200 productos brasileños, incluyendo carne bovina, frutas, café y cacao. Esta decisión, negociada directamente con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, revierte parte de la guerra comercial impulsada por Trump y ha sido interpretada como una victoria para el gobierno brasileño. Por otro lado, la Casa Blanca se prepara discretamente para un posible fallo adverso de la Corte Suprema sobre el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer gravámenes. Funcionarios del gobierno estudian mecanismos alternativos, como las secciones 301 y 122 de la legislación comercial, para poder reinstaurar tarifas rápidamente si el tribunal limita las facultades del presidente.
Trump ha declarado: “Esperamos que sea favorable, pero si no lo es, haremos lo que sea.
Siempre encontramos la manera”. Actualmente, más de la mitad de los aranceles sobre las importaciones estadounidenses provienen de medidas aplicadas bajo la IEEPA. Un fallo en contra anularía la mayoría de estos gravámenes, obligando a la administración a recurrir a herramientas más lentas y limitadas para mantener su política proteccionista.













