Estas afirmaciones se enmarcan en la ofensiva militar “Lanza del Sur” que EE.

UU. lleva a cabo en el Caribe y el Pacífico.

La respuesta de México ha sido firme.

La presidenta Sheinbaum ha zanjado que una intervención “no va a ocurrir” y que su gobierno no permitirá operaciones militares extranjeras en su territorio. “Nosotros no queremos intervenciones de ningún gobierno extranjero”, declaró, aunque matizó que la colaboración en materia de inteligencia es bienvenida.

La mandataria calificó de “muy poco patriótico” a quienes desde México piden una intervención estadounidense. La tensión se ha visto agravada por incidentes en la frontera, como la aparición de letreros del Departamento de Defensa de EE. UU. en una playa mexicana, que fueron retirados por la Marina de México.