El presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, alcanzaron una serie de acuerdos para desescalar las tensiones comerciales, en una cumbre donde Trump llegó a declarar el advenimiento de un "G-2". Mientras tanto, la legalidad de la política arancelaria general de Trump enfrenta un desafío crucial en la Corte Suprema de Estados Unidos. Durante una reunión en Busan, Corea del Sur, ambos líderes acordaron una tregua comercial que incluye la suspensión de nuevas tarifas, la reanudación de la compra de soya estadounidense por parte de China y el levantamiento de restricciones a la exportación de tierras raras.
Tras el encuentro, Trump publicó en sus redes sociales que Estados Unidos y China ahora forman un “G-2”, sugiriendo un nuevo orden mundial bipolar que relegaría a foros como el G7 y el G20. Sin embargo, la política comercial de Trump enfrenta serios cuestionamientos en el frente interno. La Corte Suprema de EE. UU. se prepara para escuchar argumentos sobre si el presidente se extralimitó al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles de forma unilateral. Empresas demandantes argumentan que dicha ley no autoriza al presidente a imponer aranceles generales y que la acción viola la separación de poderes.
El caso es considerado de resultado incierto y podría obligar a la administración a reembolsar los aranceles si el fallo es adverso.
En resumenTras una cumbre con Xi Jinping, Donald Trump anunció una tregua comercial con China que incluye reducción de aranceles y la reanudación de la compra de soja estadounidense, llegando a sugerir un "G-2" entre ambas potencias. Sin embargo, su política arancelaria enfrenta un desafío legal en la Corte Suprema, que evaluará si el presidente se excedió en sus poderes de emergencia.