La relación entre Estados Unidos y Colombia ha alcanzado un punto crítico, marcado por la revocación de la visa al presidente Gustavo Petro, su inclusión y la de su familia en la lista OFAC (Lista Clinton), y fuertes desacuerdos sobre la política antidrogas y los ataques militares en el Caribe. Petro ha denunciado una "persecución" y ha desafiado a Washington al anunciar su intención de viajar a Nueva York. La crisis se intensificó después de que el Departamento de Estado justificara la revocación de la visa de Petro por sus acciones durante una protesta en Nueva York, donde instó a los militares estadounidenses a desobedecer las órdenes de Trump. Posteriormente, la inclusión de Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el ministro Armando Benedetti en la lista de la OFAC por supuestos vínculos con el narcotráfico congeló sus activos y dificultó sus operaciones financieras internacionales. El presidente colombiano calificó estas medidas como una “persecución” atribuida a su postura sobre Gaza y las intervenciones de EE.
UU. en el Caribe.
“Meterme a una lista, al lado de los mafiosos, bloqueándome toda cuenta en cualquier parte del mundo, a mí, a mi exesposa y a mi hijo mayor...
Esa es una persecución”, declaró Petro a Al Jazeera.
En un acto de desafío, anunció que asistirá al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York en enero de 2026, cuando Colombia asuma un puesto no permanente, afirmando: “Yo tendré el placer de volver a Nueva York, así no quiera recibirme por allá el gobierno federal”.
En resumenLa administración Trump impuso duras sanciones al presidente colombiano Gustavo Petro, incluyendo la revocación de su visa y su inclusión en la lista OFAC, citando sus acciones durante una protesta en Nueva York. Petro calificó las medidas como una "persecución" política y anunció que asistirá a la ONU en Nueva York, desafiando a Washington y profundizando la crisis diplomática bilateral.