El presidente Donald Trump intensificó su retórica contra el gobierno venezolano, asegurando que los días de Nicolás Maduro "están contados", aunque descartó una guerra inminente. Estas declaraciones se producen en un contexto de un masivo despliegue militar estadounidense en el Caribe y el respaldo de Rusia al gobierno de Caracas, reavivando temores de un conflicto geopolítico en la región. En una entrevista con el programa 60 Minutes de CBS, Trump afirmó: “Yo diría que sí. Creo que sí”, al ser consultado sobre si el tiempo de Maduro en el poder estaba terminando.
Aunque negó que EE.
UU. vaya a entrar en guerra, mantuvo una postura ambigua sobre futuras acciones militares, declarando: “No le voy a decir qué voy a hacer con Venezuela”.
Esta retórica se enmarca en la campaña de “máxima presión” de Washington, que incluye un despliegue naval sin precedentes en la zona y ataques a presuntas “narcolanchas”. La situación se ha complicado con la intervención de Rusia.
El Kremlin confirmó mantener “comunicación constante” con Caracas y aludió a “obligaciones contractuales”, lo que sugiere una posible asistencia militar a Maduro.
Este escenario convierte a Venezuela en el epicentro de una creciente rivalidad entre potencias, donde la administración Trump busca una “victoria fácil en política exterior”, según analistas citados en los artículos.
En resumenEn medio de un despliegue militar sin precedentes en el Caribe, Donald Trump afirmó que los días del presidente venezolano Nicolás Maduro "están contados", aunque se mostró ambiguo sobre futuras acciones militares. La tensión aumentó con el respaldo de Rusia a Maduro, configurando un escenario de confrontación geopolítica en la región.