Las elecciones locales que se celebran en varios estados de Estados Unidos son vistas como la primera gran prueba electoral del segundo mandato de Donald Trump. Los comicios, que incluyen alcaldías y gobernaciones, se han convertido en una suerte de “referendo” sobre su administración, con la contienda por la alcaldía de Nueva York como uno de los focos de mayor atención. En Nueva York, el candidato demócrata socialista Zohran Mamdani, un musulmán de 34 años, lidera las encuestas con una plataforma progresista que incluye la congelación de alquileres y la gratuidad de servicios públicos.
Su favoritismo ha provocado una intervención directa del presidente Trump, quien amenazó con retener los fondos federales para la ciudad si Mamdani resulta elegido.
En un movimiento inusual, Trump instó a los neoyorquinos a votar por el exgobernador Andrew Cuomo, quien compite como independiente tras perder las primarias demócratas frente a Mamdani.
Esta injerencia ha elevado el perfil de la elección, convirtiéndola en un pulso directo entre la agenda progresista y la del presidente. Medios internacionales han descrito a Mamdani como un “antídoto anti-Trump”, mientras que sectores republicanos alertan sobre un posible “éxodo” de la ciudad si gana. El resultado en Nueva York y otras contiendas clave podría definir el rumbo de ambos partidos de cara a las elecciones legislativas de 2026, midiendo la capacidad de los demócratas para movilizar a su base y la influencia de Trump en el electorado local.
En resumenLas elecciones locales, especialmente la de la alcaldía de Nueva York, se han transformado en un termómetro político para la gestión de Donald Trump. La amenaza del presidente de cortar fondos a Nueva York si gana el candidato progresista Zohran Mamdani ha nacionalizado la contienda, convirtiéndola en un enfrentamiento simbólico entre dos visiones opuestas del país.