Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos enfrenta uno de los cierres de gobierno más prolongados de su historia debido a un estancamiento en las negociaciones presupuestarias entre republicanos y demócratas. La parálisis administrativa, que ha superado los 34 días, amenaza con suspender servicios esenciales y ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria de millones de ciudadanos. El “shutdown” actual iguala el récord de 35 días establecido en 2019, también durante el primer mandato de Trump. La falta de acuerdo en el Congreso para extender el presupuesto gubernamental ha congelado los fondos para numerosas agencias federales. Una de las consecuencias más graves y destacadas en los informes es la inminente reducción de la ayuda del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), del cual dependen aproximadamente 42 millones de estadounidenses. El gobierno de Trump informó que, debido a la parálisis, esta ayuda se reducirá “prácticamente a la mitad” en noviembre.
La situación ha generado desesperación y ha obligado a muchos trabajadores federales afectados a recurrir a bancos de alimentos para subsistir.
Aunque un juez ordenó al gobierno mantener la ayuda, la incertidumbre persiste mientras el bloqueo político continúa. La crisis ha expuesto la vulnerabilidad de los programas sociales ante la polarización política, con ambos partidos culpándose mutuamente por la falta de una solución.
En resumenEl prolongado cierre del gobierno de Trump, producto de un desacuerdo presupuestario, ha provocado una crisis social significativa. La principal consecuencia es la drástica reducción de la ayuda alimentaria del programa SNAP, que afecta a 42 millones de personas y evidencia el grave impacto humano del estancamiento político en Washington.