El presidente Donald Trump ordenó la reanudación inmediata de las pruebas de armas nucleares de Estados Unidos, poniendo fin a una moratoria de más de tres décadas y generando temores globales sobre una nueva carrera armamentista. La decisión fue anunciada por Trump a través de su red social Truth Social, justificándola como una respuesta a los avances de otras potencias. "Debido a los programas de prueba de otros países, he instruido al Departamento de Guerra para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones", publicó. El mandatario acusó directamente a Rusia y China de realizar pruebas nucleares secretas, afirmación que Pekín negó de inmediato. La orden de Trump es vista como una réplica directa a las recientes maniobras rusas, que incluyeron pruebas del misil de propulsión nuclear Burevestnik y el dron submarino Poseidón. Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov aclaró que dichas pruebas "no fueron ensayos nucleares" y advirtió que Rusia responderá "de manera proporcional" si Washington ejecuta nuevas detonaciones.
La comunidad internacional reaccionó con alarma.
La ONU condenó la medida, advirtiendo que el riesgo de una escalada nuclear "es alarmantemente alto" y que los ensayos podrían tener consecuencias "catastróficas". La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), ganadora del Nobel de la Paz, criticó duramente a Trump, afirmando que "esta no es la manera de ganar el Nobel de la Paz" y calificando la decisión como "una escalada innecesaria e imprudente". Analistas advierten que, aunque Estados Unidos no ha ratificado el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) de 1996, la reanudación de las pruebas socavaría décadas de esfuerzos por la no proliferación y podría aislar a Washington de sus aliados.
En resumenLa orden del presidente Trump de reanudar las pruebas nucleares, justificada como una respuesta a Rusia y China, rompe una moratoria de 33 años y eleva significativamente las tensiones globales. La decisión ha sido ampliamente condenada por la comunidad internacional, incluida la ONU, por el riesgo de desatar una nueva carrera armamentista y debilitar los tratados de no proliferación.