La agresiva política arancelaria del presidente Donald Trump continúa generando conflictos comerciales con socios clave como Canadá y Brasil, y ha provocado una inusual resistencia bipartidista en el Senado de Estados Unidos, que ha votado para revertir algunas de estas medidas. Como una de las herramientas centrales de su política exterior y económica, la administración Trump ha aplicado aranceles de manera extensiva. Recientemente, anunció un aumento del 10% a los aranceles sobre Canadá, en respuesta a una campaña publicitaria de la provincia de Ontario que criticaba el proteccionismo estadounidense. Asimismo, impuso aranceles del 50% a productos de Brasil, aunque tras una reunión con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Malasia, Trump ordenó iniciar negociaciones para suspenderlos.
Estas acciones han enfrentado una notable oposición dentro de Estados Unidos.
El Senado, con el apoyo de varios senadores republicanos, aprobó resoluciones para derogar los aranceles a Brasil y Canadá, así como a otros aliados tradicionales como Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. Además, un Tribunal Federal de Apelaciones dictaminó que Trump excedió sus facultades al invocar poderes de emergencia para imponer aranceles masivos, aunque la medida sigue vigente a la espera de una decisión de la Corte Suprema. Pese a la presión, el presidente ha defendido firmemente su estrategia, asegurando a través de sus redes sociales que "todos los aranceles permanecen en vigor" y que retirarlos "sería un desastre total para Estados Unidos".
En resumenEl uso de aranceles como principal instrumento de política exterior por parte del presidente Trump ha provocado disputas comerciales con aliados como Canadá y Brasil. Esta estrategia ha enfrentado desafíos legales y una significativa oposición política interna, incluyendo votaciones bipartidistas en el Senado para anular algunas de las tarifas impuestas.