El presidente Donald Trump ha ordenado la reanudación inmediata de los ensayos de armas nucleares de Estados Unidos, una decisión que pone fin a una moratoria de más de 30 años y que ha generado alarma internacional ante el riesgo de una nueva carrera armamentista. El anuncio, realizado a través de su red social Truth Social, justifica la medida como una respuesta a los "programas de pruebas de otros países", en una aparente referencia a Rusia y China. Trump afirmó que su objetivo es que Estados Unidos pueda realizar pruebas "en igualdad de condiciones" y aseguró que el país posee "más armas nucleares que cualquier otro", aunque datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo indican que Rusia tiene un arsenal ligeramente mayor.
La última prueba nuclear estadounidense se realizó en 1992, y desde entonces el país ha mantenido su arsenal mediante simulaciones.
La orden presidencial rompe con esta política y podría contravenir el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), firmado por Washington en 1996.
La reacción internacional ha sido contundente.
China calificó la decisión como "una amenaza para la estabilidad global", mientras que el Kremlin advirtió que Rusia responderá "de manera proporcional".
La ONU, por su parte, instó a evitar acciones con consecuencias "catastróficas". La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), ganadora del Nobel de la Paz, criticó duramente a Trump, afirmando que "esta no es la manera de ganar el Nobel de la Paz" y describiendo la medida como una "escalada innecesaria e imprudente". Analistas advierten que la decisión podría debilitar la autoridad moral de Washington y aislarlo de sus aliados.
En resumenLa orden del presidente Trump de reanudar las pruebas nucleares después de una pausa de 33 años, justificada como una respuesta a las actividades de Rusia y China, ha sido ampliamente condenada a nivel internacional. Se percibe como una escalada peligrosa que podría desencadenar una nueva carrera armamentista global y socavar los tratados de no proliferación.