En una cumbre de alto nivel en Corea del Sur, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping acordaron una tregua en su guerra comercial, pactando concesiones mutuas en aranceles, fentanilo, tierras raras y productos agrícolas. La reunión, que tuvo lugar en la base aérea de Busan al margen de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), se extendió por aproximadamente 90 minutos y fue calificada por Trump como “un gran éxito”. El principal acuerdo consiste en que Estados Unidos reducirá del 20% al 10% los aranceles impuestos a China como represalia por el tráfico de fentanilo.
A cambio, Pekín se comprometió a reforzar los controles sobre este opioide.
Además, China acordó suspender durante un año sus controles a la exportación de tierras raras, minerales críticos para la industria tecnológica y de defensa, y reanudar la compra de cantidades “enormes” de soja estadounidense.
Trump describió a su homólogo como un “negociador muy duro” y un “gran líder”, mientras que Xi aseguró estar “dispuesto a seguir trabajando” con el presidente estadounidense para mantener el “rumbo correcto” en la relación bilateral. A pesar del tono conciliador, los análisis describen el pacto como una “frágil tregua” más que un acuerdo histórico, advirtiendo que los riesgos latentes en la rivalidad entre ambas potencias podrían resurgir en el corto plazo. La cumbre fue el evento central de la gira asiática de Trump, generando gran expectativa en los mercados globales.
En resumenLa cumbre entre Trump y Xi en Corea del Sur resultó en un acuerdo para desescalar la guerra comercial. Estados Unidos reducirá aranceles a cambio de que China reanude la compra de soja, levante restricciones a la exportación de tierras raras y aumente los controles sobre el fentanilo, marcando una tregua temporal en las tensiones económicas.