La relación entre Estados Unidos y Colombia ha alcanzado un punto de crisis sin precedentes después de que la administración Trump impusiera sanciones directas al presidente Gustavo Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y al ministro del Interior, Armando Benedetti, incluyéndolos en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida como 'Lista Clinton'. La medida, anunciada el 24 de octubre, se justifica por el supuesto aumento récord en la producción de cocaína en Colombia bajo el mandato de Petro. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que Petro ha permitido que "los cárteles de la droga prosperen".
Esta acción congela cualquier activo de los sancionados en jurisdicción estadounidense y prohíbe transacciones con ciudadanos o entidades de EE.
UU.
La sanción se produce en un contexto de deterioro diplomático, con Donald Trump calificando repetidamente a Petro de "líder del narcotráfico", "matón" y "mal tipo". Además, Estados Unidos oficializó la suspensión de parte de la ayuda a Colombia para la lucha antinarcóticos, un recorte de aproximadamente 27 millones de dólares. El presidente Petro ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de "calumnias" y una "paradoja", y anunció que se defenderá judicialmente en Estados Unidos. Calificó las sanciones como una "expresión de las mafias" y una represalia política por su postura crítica frente a la política exterior estadounidense, incluyendo los ataques a 'narcolanchas' que ha denominado "ejecuciones extrajudiciales".
En resumenLa inclusión del presidente Petro y su círculo cercano en la 'Lista Clinton' por parte de EE. UU. marca el punto más bajo en la historia reciente de las relaciones bilaterales, formalizando una crisis diplomática caracterizada por acusaciones de narcotráfico, sanciones personales, recortes de ayuda y una profunda desconfianza entre ambos gobiernos.