El escándalo del fallecido magnate Jeffrey Epstein, acusado de liderar una red de explotación sexual de menores, continúa impactando la presidencia de Donald Trump, generando divisiones incluso dentro de su propia base de seguidores. La publicación de nuevos documentos oficiales ha reavivado el escrutinio sobre la relación pasada entre ambos y ha aumentado la presión para que se revele toda la información del caso. Documentos oficiales recientemente publicados por la Secretaría de Justicia han confirmado los vínculos entre Trump y Epstein, incluyendo registros de vuelo del presidente a la isla privada de Epstein en 1994. Aunque Trump fue amigo cercano de Epstein durante más de 15 años, llegando a calificarlo en 2002 como un “tipo fantástico”, su postura ha cambiado radicalmente. Durante su campaña, utilizó el caso como arma política contra los demócratas, pero una vez en el poder, ha calificado el tema como una “estafa demócrata” y ha asegurado que la famosa ‘lista de clientes’ no existe. Esta contradicción ha provocado una fractura en el movimiento trumpista.
Figuras influyentes de la derecha, como la congresista Marjorie Taylor Greene, han desafiado la línea de la Casa Blanca, exigiendo la publicación completa de los documentos del FBI, que se estiman en decenas de miles de páginas.
Las víctimas, por su parte, continúan reclamando justicia y transparencia.
El caso es presentado como un símbolo de la impunidad estructural, donde el poder económico y político permite la existencia de redes criminales. La muerte de Epstein en prisión en 2019, oficialmente un suicidio, sigue rodeada de sospechas de encubrimiento, lo que alimenta las teorías de que figuras poderosas estuvieron involucradas y protegidas.
En resumenEl caso de Jeffrey Epstein sigue persiguiendo a Donald Trump, con la publicación de documentos que confirman su relación pasada y generan presión para una mayor transparencia. La cambiante postura de Trump sobre el escándalo ha creado divisiones entre sus seguidores, quienes, junto a las víctimas, exigen la desclasificación de todos los archivos. El caso simboliza una red de poder y corrupción que trasciende la esfera criminal para convertirse en un problema político de primer orden.